La ley entró en vigencia, pero una jueza eliminó por ahora la parte que autorizaba a detener personas por su aspecto exterior.
La polémica ley anti inmigrantes entró en vigencia en el estado de Arizona, EE.UU. pero todavía sin el poder que le da a la policía estadual para detener y deportar a las personas por su sola apariencia de inmigrantes ilegales mexicanos.
La jueza federal de Phoenix, Arizona, Susan Bolton, ordenó bloquear las partes controversiales hasta tanto haya una decisión sobre el fondo del asunto, al señalar que el gobierno estadounidense “probablemente tenga éxito” en demostrar que esta ley no puede estar por encima de las leyes federales sobre ingreso de personas por las fronteras.
Bolton suspendió la disposición de la ley que requería a la policía corroborar el estatus migratorio de toda persona sospechosa de estar en el país sin documentos migratorios, en este estado fronterizo con México donde viven unos dos millones de hispanos.
Se estima que en Arizona habitan unas 460.000 personas indocumentadas de los 11 millones de inmigrantes sin papeles que residen en Estados Unidos, la mayoría de ellos hispanos.
En Europa sí se consigue
El gobierno francés se comprometió a desmantelar en tres meses la mitad de los campamentos ilegales de gitanos y a expulsar a aquellos de nacionalidad búlgara o rumana que hayan cometido delitos, tras una controvertida reunión al más alto nivel en el Elíseo.
El ministro del Interior, Brice Hortefeux, fue el encargado de anunciar las medidas adoptadas por el Ejecutivo, que prevén también un intercambio de policías con Rumanía y el envío de diez inspectores del fisco para “controlar la situación” en algunos asentamientos.
Sarkozy tomó estas medidas tras los disturbios callejeros que tuvieron lugar en dos puntos del país en los que murieron dos jóvenes.
Según la presidencia francesa, el objetivo de la reunión era analizar “los problemas que plantea el comportamiento de algunos miembros de estas comunidades, en cuanto al orden público y la seguridad”.
Unas 400.000 personas, francesas en un 95%, forman parte de la comunidad gitana en Francia. El resto está integrado por gitanos de origen rumano, búlgaro y balcánico, cuyo número está en constante aumento, según el Gobierno.
sábado, 31 de julio de 2010
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